Sentir el canal central, los centros de energía,
vivenciarlos,
conectar con las sombras y aspectos bloqueados de esta vida o de otras,
y sentir que se limpia y sana.


Se dice que un hombre encontró un capullo de mariposa y se lo llevó a casa para poder ver cómo nacía. Un día se dio cuenta de que había un pequeño orificio en el capullo y, entonces, se sentó a observar durante varias horas como la mariposa luchaba para poder salir de allí.El hombre vio cómo se esforzaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño orificio hasta que, en determinado momento, le pareció que ya no progresaba en su intento. Tuvo la sensación de que había quedado atrapada. Entonces, el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y, con unas tijeras pequeñas, hizo un corte al lado del orificio para hacerlo mayor y facilitarle la salida.Así fue como la mariposa salió, pero tenía el cuerpo muy hinchado y las alas pequeñas y dobladas.El hombre continuó observando, esperando que, en cualquier momento, las alas se desdoblasen y crecieran lo suficiente para soportar el peso del cuerpo que se contraería y deshincharía. Nada de esto sucedió, y la mariposa sólo podía arrastrase en círculos con su cuerpo deformado y las alas dobladas. Nunca llegó a volar. Lo que en su ignorancia no entendió el hombre-salvador, era que la restricción de la obertura del capullo y la lucha de la mariposa por salir a través del agujero diminuto, era la forma mediante la que la naturaleza forzaba a los fluidos de su cuerpo a ir hacia las alas a fin de que se hicieran grandes y fuertes para volar.La libertad y el vuelo sólo llegan después de la lucha y el hombre al privar a la mariposa de su lucha, también la privó de su libertad y de su vuelo.
¿Qué te viene cuando lo lees?
Quizá ya habías leído este cuento, cuya ENSEÑANZA es muy significativa y el mensaje muy claro.
Pero también se puede ver desde otro punto de vista.
Aquí no tiene porqué acabar todo, así que en una entrevista con la mariposa para saber el final de la historia, ella cuenta:
- Al principio fue muy duro. Sabía que estaba condenada a morir en unas horas, como máximo unos días, puesto que sería incapaz de alimentarme como todas las demás mariposas. Recuerdo que era por la tarde cuando salí del capullo y no creía, sinceramente, que volvería a ver el Sol después de esa noche. Pensé que lo mejor sería cerrar los ojos y dormir. Al no tener alas y no poder desplegarlas, sería fácil presa para cualquier pajarillo o araña hambrientos. Y eso hice, a fin de suicidarme. Al cabo de un rato, escuché ruidos cerca de mí. Abrí los ojos y vi otras mariposas sin alas, alimentándose de hojas caídas allí, en el suelo, a mi lado. Eran polillas, según me explicaron, y parecían saciarse con aquel alimento. Probé. Me sacié. Vi amanecer, y luego anochecer de nuevo. Me integré en el grupo de las polillas y así, día tras día, conseguí sobrevivir. Nunca pude volar, pero sí tuve la oportunidad de conocer otra forma de vida, otras plantas, otros alimentos, que en mi existencia como mariposa no habría conocido. Mereció la pena.
¿Y tú cómo lo ves?
...
Con lo q esta historia conecta conmigo es como a veces soy impaciente tanto conmigo como con los demás, como quiero que aprendan las cosas, que se den cuenta de las cosas antes de lo que estan preparados o como yo me exijo y si no camino más rapido es que no quiero caminar más rapido. Es realmente un acto de amor, tanto el que hago yo como el que hace el otro, cada uno a su ritmo y a su manera aunque haya sufrimiento pero hacer otra cosa quizás es más doloroso.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los por qué, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!"
Paulo Coelho


DAR AMOR
Si alguien me pregunta cual es mi misión en mi trabajo, lo veo tan claro, es Dar Amor.
Ayer una amiga me decía que admiraba que lo dijese con tanta claridad, y que lo sostuviese ante "el mundo" porque de alguna manera, puede sonar a "cursi".
Pero lo siento así. Creo que el "gran mal" de la humanidad es la falta de amor, o más bien de expresar ese amor. Porque realmente todos somos pequeños budas y lo llevamos dentro.
En medicina tradicional china, antiguamente no se punturaba ni se trataba directamente el canal del corazón porque no era necesario, se podía acceder a él de otras formas, pero hoy en día, estamos tan perdidos, que hay que tratar directamente al "Emperador".
¿Qué está pasando?
Yo me dedico a escuchar, a hablar, a mirar a los ojos, a sonreir, a tocar, a abrazar, a besar,... no es tan dificil, no hay que estudiar mucho para eso, no hay que hacer tanto, no??
Que si la gripe A, que si... NO SEÑORES, todas esas enfermedades estoy convencida que vienen de la falta de amor, de sentir y expresar ese amor.
Cada día me lleno de lo que me dan. Siento que mi corazón es más grande. Que lo tenía oprimido y que poco a poco se va relajando y expandiendo.
GRACIAS a cada una de esas caritas ya arrugadas por la vida por llenar una parte de mí ser.














