Mente original

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domingo, 20 de septiembre de 2009

La canción del último estio


La canción del último estío

A veces las bromas se malinterpretan.... ¡sé mucho de eso!
¡Experimenta conmigo esta broma descomunal,
vertida como laca sobre la faz del mundo!
El espejismo tieso y pringoso de este instante
evoca la cantidad de espejismos que vamos acumulando en la mente;
viñetas con globos que se escapan de la boca repletos de palabras.
Estamos tú y yo atrapados en un espejismo virtual, en un ensueño.
Cada vez me doy más cuenta de que lo importante
son las sensaciones instantáneas importantes.
Si vives en una irrealidad permanente, si vistes un personaje falseado....
invoca a la sensación inmediata que emana de tu corazón,
siente con luz a los seres que te rodean y… ¡gózalos!
Por eso en una caricia se puede experimentar el gozo universal.
Mirando a los ojos a una persona querida,
respirando al unísono con ella, tomándole la mano, sentir que llegas a su corazón, que la ayudas a levantar el vuelo...
a recuperar con decisión su gran estatura.
Esas sensaciones son las que importan.
Se fue con una sonrisa de agradecimiento
que inundó al instante el corazón e hizo que reventaran al unísono todos los globos repletos de palabras.
Amo a la vida, y a todos los seres que se cruzan en mi camino;
porque sé que eso sucede con el firme objetivo de enseñarme a gozar.
La clave está en el gozo.
No elegir el estrés, la queja, el pellizco del viejo dolor,
la silueta torva de las expectativas, el rencor, la sombra del miedo....
He comprendido que lo que más me hace gozar
es compartir sensaciones inmediatas con alguien inmediato;
sin escrúpulos, sin prejuicios, sin incorporar en ellas la tirantez
que usa la mente cuando eres sombra.
La sensación al desnudo....
desnudos en un mar de sensaciones que pueden lavarte del personaje falso que vistes.
Tata dice: ¡necesito estar contigo!
Quitarme la ropa, lanzarla al viento,
sentir que lavo mi rostro con todas las lágrimas que han derramado las personas de noble corazón.
La libertad.... es el reflejo de esta sensación...
La libertad no se rumia con las encías de la mente,
se experimenta aquí y ahora si estás dispuesto a desprenderte del payaso gris que te empeñas en vestir,
del tirabuzón ruin que a tu alrededor hace el foco de luna
cuando te invitas a representar tu gran papelón humano.
Del absurdo.... de los planes absurdos que nos llaman a alcanzar objetivos, a ser mejores personas,
a dejar la droga estúpida del escenario.
Todo eso me saca del presente...
la sensación de este presente es lo único que cuenta.
¡Te quiero! Esa es mi gran sensación ahora, en este instante.
La que quiero compartir contigo… ¡aquí y ahora!
Tata dice: gracias por estar en mi realidad.
¿Realidad…?
Lo que en verdad vale, lo que cuenta, lo único que es real, es que alces frente al destino un noble sentimiento.
Eso es todo.
Ama y ya está.
¡Un beso revolondoooo!
Los seres humanos tenemos la mente repleta del absurdo de la culpa y el pecado.
Una bilis que se interpone entre nuestras almas, entre nuestras bocas,
que aletarga las pestañas de los ojos antes del beso.
El mal no existe.
El bien no existe.
¡Mentiras gordas para el escenario!
Todo este escenario está repleto de MENTIRAS GORDAS. ¡Basta!
Esta es mi carta de presentación: Quién soy?
Alguien que se atreve a respirar al otro lado del espejo.
El lado de la sensación al desnudo.
Aquella que me cortará el aliento algún día para que pueda convertirme en cóndor…
el ave capaz de volar por encima de las nubes que destilan lágrimas para el mundo.

Por Antonio Carranza
(Gracias Maria del Valle)

2 comentarios:

Max dijo...

un gran abrazo viajera

Caro dijo...

Gracias Max!!! Lo necesito en esto momentos. Muack